domingo, 24 de julio de 2011

Reflexión: Los Misterios del Espacio - Sergio Fratti


Salmo 8:3-5

Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que allí fijaste, (4) me pregunto: "¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta?" (5) Pues lo hiciste poco menos que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra. (NVI)

REFLEXIONEMOS.

Los astrónomos modernos están asombrados. Cuando examinan la inmensidad del espacio con sus telescopios cada vez más potentes, se asombran de dos cosas: Primero, de la maravillosa simpleza y armonía que encuentran en las leyes del universo. Segundo, se asombran ante los cientos de misterios que ellos no alcanzan a comprender. 

Los Quásares, Los Pulsares, esos núcleos de energía que son más que una estrella, que emiten ondas de radio de extraordinaria potencia. También se preguntan que son en realidad los “Agujeros Negros”, que son el más obsesionante
de los misterios de los cielos. ¿Cuándo y cómo resolverán tantos misterios la ciencia moderna?

Tres mil años atrás, también un hombre se maravilló de la perfección y belleza de las estrellas del cielo. Este hombre contemplaba las constelaciones pero hacia algo más. Tomaba su arpa y componía canciones para Dios, una de esas noches escribió: Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que allí fijaste, me pregunto: "¿Qué es el hombre, para que en él pienses? ¿Qué es el ser humano, para que lo tomes en cuenta?” Este hombre era el David, un pastor de ovejas enamorado de Dios, y estas son las palabras poéticas del Salmo 8.

Dos cosas surgen nítidas aquí, de este poema. Primero la grandeza de Dios en el cual cree David. El reconoce que todo el universo tiene un Creador, y ese Creador es grande, majestuoso y digno de ser adorado.

Segundo, la pequeñez y sencillez del hombre. El hombre es apenas una plantita débil que apenas crece unos milímetros en la tierra. No puede resistir el golpe del rayo, ni el embate de la tempestad, ni la potencia de un terremoto, y cualquier enfermedad lo mata. 

Sin embargo esa creación de Dios llamada: Humanidad, tiene alguna grandeza. Refiriéndose al hombre, David dice: “lo hiciste poco menos que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra” Y comparando la grandeza de Dios y la sencillez del hombre termina su poema diciendo: “¡Oh Dios, Señor nuestro, cuan grande es tu nombre en toda la tierra!”

Dios es grande mis amados, y a pesar de eso, se hizo hombre en la persona de Jesucristo. Y como hombre se dejó crucificar en lugar de nosotros los pecadores, para ofrecerles a todos la grandeza de la vida eterna y la gloria del cielo.

HAGAMOSLO PRÁCTICO:

Tome un tiempo y dele gracias a Dios por que a pesar de su grandeza y nuestra bajeza el sigue viéndonos, amándonos, y mostrando su misericordia cada día.

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