martes, 2 de agosto de 2011

Reflexión: La Mujer Virtuosa - Sergio Fratti


La mujer virtuosa es corona de su marido, Pero la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos. Proverbios 12:4


Anselmo Vázquez se disponía a beber su rica taza de café. Aspiro con deleite el aroma del oscuro líquido y levantó la taza. Al hacerlo se dio cuenta que sobre la superficie de su café flotaba un fino polvo amarillo, polvo de madera. Anselmo levantó la mirada hacia las vigas del techo que estaban siendo comidas por la polilla.

“Tenemos que hacer algo con esos animalitos” -le dijo a su hijo- “Nos están comiendo toda la madera. Si no, algún día, se nos va a caer el techo de la casa encima” Pero como fueron dejando pasar el tiempo, un día el techo se desplomó. Por suerte
no mató a nadie, aunque todos se llevaron un buen susto.

Cuento esto, mis amables amigos, para estudiar el versículo de la Biblia con el que iniciamos esta reflexión, Proverbios 12:4: “La mujer virtuosa es corona de su marido, Pero la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos”. 

Cuando recordamos lo que ese pequeño insecto llamado polilla o carcoma, hace en la madera, cavando pequeños túneles interminables, comiendo el corazón de las vigas más gruesas y moliendo todo por dentro hasta que la viga de madera, completamente carcomida se parte en dos, nos damos cuenta lo que quiere decir la Biblia.

La mujer virtuosa es como una corona de rey en la cabeza de su marido, todos felicitan a ese hombre, todos lo admiran, y muchos lo envidian. Una mujercita dulce, buena, trabajadora, hacendosa, ahorrativa, que sabe arreglar la casa y sabe cuidar los niños, ponerse preciosa para hacer feliz a su marido, es algo más que corona de rey, todo un halo de gloria para el hombre feliz que la tiene como esposa. Con razón cantó aquel: “La Gloria eres tú”.

Pero la mujer mala, la que lo avergüenza, la haragana, la descuidada, la chismosa, la explosiva, amiga de poner la mirada en otros hombres, ¿Qué es? Es una podredumbre que corroe los huesos; un cáncer de la médula, algo que parte la columna vertebral, levanta la presión arterial y provoca un infarto.

La esposa es para su marido un par de alas en su corazón o un par de grilletes en sus pies. La mujer buena lo eleva, lo levanta, lo ayuda a triunfar en la vida. Las otras… bueno, ¡ya saben! Y mis amigos, hay un poder para hacer virtuosa a la mujer o un hombre: EL PODER DE JESUCRISTO. Hágale el centro de su vida hoy.

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